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Hacia una mejor comprensión de la dislexia

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Publicado el 11/17/2021

La dislexia afecta a entre un 5 y un 7% de la población francesa. Se trata de un trastorno a menudo sobre estimado y mal comprendido por el gran público pero también y, sobre todo, por el sistema escolar. Este fallo tiene múltiples causas – genética, de entorno,…- y está frecuentemente acompañado por otros trastornos.



Lo que creéis saber

Seguramente, habéis conocido durante vuestra escolarización un compañero o una compañera disléxico. Pero, ¿por qué este trastorno, una vez detectado, permite que estos alumnos tengan más tiempo para hacer su control (tiers-temps) y hasta estar acompañado por un Auxiliar de Vida Escolar?

Como todos los trastornos de la familia “dis”, la dislexia es una deficiencia del aprendizaje. Esta está más específicamente ligada a la lectura. Sin embargo, está a menudo asociada también a la expresión escrita. Se habla entonces de dificultad de aprendizaje de grafema (signos escritos) y de fonema (los sonidos). Ahora bien, según Seidenberg y McClelland (dos investigadores en psicología), para seguir un buen aprendizaje en lectura, son cruciales los tres ejes siguientes:


Modelo triangular del desarrollo de la lectura según Seidenberg y McClelland




Zona de tratamiento de la información de grafema y de fonema a nivel del cerebro (fuente: https://doi.org/10.1016/B978-0-12-407794-2.00065-1)


El reflejo que tienen los padres, y también los docentes, es de hacer leer más al alumno y multiplicar las líneas y los dictados. No obstante, para un disléxico esto es un círculo vicioso. Este es consciente de sus errores aunque no los comprenda o no consiga evitarlos. Este empeño va a reforzar su falta de confianza en sí mismo, lo que corre el riesgo de provocar un profundo malestar y un bloqueo real con la lectura y la escritura.



Las dificultades en sociedad

Por esta razón, una intervención precoz y un seguimiento real son cruciales para ayudar al buen desarrollo del alumno. En el caso contrario, los investigadores han observado y estudiado diferentes repercusiones posibles según el nivel escolar.

Antes de entrar en primaria, el niño puede mostrar dificultades de comprensión y de distinción con palabras que riman entre sí o palabras que se parecen. Durante el año de preescolar es posible desarrollar una incapacidad para aprender las letras, leer las palabras y tener dificultades ortográficas. El resultado son malas notas, rechazo de la escuela y un bloqueo a la hora de entregar los trabajos a los profesores.

En escritura libre, el niño va a recurrir a evitar las palabras de las que no está seguro. Esto es, a menudo, juzgado erróneamente como una falta de cultura o de vocabulario. Además a priori el QI o coeficiente intelectual y la dislexia estaban asociados teniendo en cuenta sobre todo las diferencias morfológicas del cerebro entre un disléxico y un no disléxico. Y hoy en día está probado que no hay absolutamente ningún vínculo.



Leer es “escuchar con los ojos”

El mundo de la investigación ha considerado durante mucho tiempo que se trataba de una dificultad de aprendizaje específico que no podía explicarse psicológicamente cuando, hoy en día, lo es. ¿Qué sucede en el cerebro de un disléxico? La dislexia está clasificada como un trastorno de neurodesarrollo. Éste tiene diferentes causas: genética, es un trastorno hereditario, es decir, transmitido de generación a generación; de entorno pero también neuronal. Dura toda la vida y se desencadena pronto.

A día de hoy, se han identificado cuatro genes ligados a la dislexia. Están implicados en el desarrollo del cerebro, la migración de las neuronas, así como en la zona del aprendizaje y la percepción de sonidos.

Gracias a la neuroimagenología (imagen del cerebro y de las neuronas), unos estudios neurológicos han permitido demostrar un funcionamiento cerebral diferente en personas disléxicas.

Análisis comparativo de la actividad del cerebro en niños y adultos que padecen dislexia o no (fuente:https://doi.org/10.1016/B978-0-12-407794-2.00065-1)


También se ha observado que el volumen de materia gris y materia blanca en ciertas zonas del cerebro, la zona temporoparietal izquierda es menos importante y además menos bien “organizada”.



Una verdadera leonera para ellos y para nosotros

Para intentar dejar esto más claro, pero también para visualizar los diferentes parámetros que tienen un papel en la dislexia, este es un esquema que intenta reagrupar todos los factores.



La dislexia no está sola casi nunca

Puede ser complicado detectar la dislexia ya que ésta no causa faltas “típicas”. Además, ésta se añade a menudo a otros trastornos que afectan a entre el 40 y 60 % de ellos, como la depresión, la hiperactividad o el déficit de atención. Se habla entonces de comorbilidad. Ésta se añade igualmente a numerosos problemas del lenguaje oral como la comprensión y la distinción de sonidos (fonología).

El otro trastorno detectado actualmente, gracias al diagnóstico de la dislexia, es la discalculia, que hace referencia a una percepción de los números y de las cantidades numéricas. En efecto, las matemáticas se apoyan sobre competencias verbales como el conocimiento de los números, el recuento, la comprensión de los enunciados. Así, el aprendizaje de las sumas y de las tablas de multiplicación puede transformarse en un verdadero camino de combatiente.



Hacia una mejor comprensión y un mejor apoyo

El número de personas detectadas como disléxicas aumenta cada vez más en la escuela y en la enseñanza superior, ¿se debe a un exceso de diagnóstico o a la toma de conciencia?

El fin de la investigación en el estudio de este trastorno es comprenderlo mejor, teniendo en cuenta las anomalías y las diferencias cerebrales que puede engendrar. No existe una dislexia propiamente dicha. Esto se debe, sobre todo, a la diversidad de los sistemas de escritura y a la profundidad ortográfica, que pueden jugar un papel. Además, cada lengua y modelo de su aprendizaje tiene sus especificidades, lo que vuelve el trabajo de los investigadores mucho más complejo para llegar a obtener un modelo “tipo” del cerebro de una persona disléxica.

Es la razón por la cual, al principio, el trabajo y la ayuda tienen lugar, para comenzar, en el seno del hogar, teniendo el entorno del niño una mejor comprensión de este trastorno. Esto necesita también un mejor seguimiento, así como la aceptación del sistema escolar que posee un papel preponderante en la evolución del niño.

Fuentes:

1. Habib, M. & Giraud, K. Chapter 23 - Dyslexia. in Handbook of Clinical Neurology (eds. Dulac, O., Lassonde, M. & Sarnat, H. B.) vol. 111 229–235 (Elsevier, 2013).

2. Eden, G. F., Olulade, O. A., Evans, T. M., Krafnick, A. J. & Alkire, D. R. Chapter 65 - Developmental Dyslexia. in Neurobiology of Language (eds. Hickok, G. & Small, S. L.) 815–826 (Academic Press, 2016). doi:10.1016/B978-0-12-407794-2.00065-1.

3. Dyslexia - ScienceDirect. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780123750006001397.

4. Dyslexia (Developmental) - ScienceDirect. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/B9780080453965000439.

5. Pennington, B. F. Dyslexia, Genetics of. in International Encyclopedia of the Social & Behavioral Sciences (eds. Smelser, N. J. & Baltes, P. B.) 3924–3927 (Pergamon, 2001). doi:10.1016/B0-08-043076-7/03370-2.

6. Dehaene, S. et al. L’impact de l’apprentissage de la lecture sur le cerveau. Med Sci (Paris) 27, 236–238 (2011).

7. medsci2012288-9p717br.pdf.

8. Schulte-Körne, G. The Prevention, Diagnosis, and Treatment of Dyslexia. Dtsch Arztebl Int 107, 718–727 (2010).

9. Knight, C. What is dyslexia? An exploration of the relationship between teachers’ understandings of dyslexia and their training experiences. Dyslexia 24, 207–219 (2018).




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