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Herbicidas : si es confuso es porque hay un error

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Publicado el 11/1/2021

El glifosato es el herbicida más utilizado actualmente en el mundo. Sus propiedades fueron descubiertas por Monsento en 1970, quien lo comercializó por primera vez en 1974 bajo el nombre de Roundup. En 2014, se utilizaron 820 000 toneladas de glifosato, de las cuales 10 070 toneladas en territorio francés. Aún hoy, y esto a pesar de los organismos y asociaciones que se multiplican, los estudios que conciernen su impacto sobre la salud y el medio ambiente están en gran medida incompletos.





La complejidad de la toxicidad

Antes de saber si el glifosato y los demás pesticidas son tóxicos y tienen un impacto negativo sobre nuestra salud y nuestro entorno es importante saber lo que los científicos entienden por tóxico. Un elemento es tóxico a partir de una cierta dosis en la que cambios biológicos tienen consecuencias nefastas para nuestra salud. Esto varía, a la vez, en función del elemento (chocolate o cianuro…) pero también de la cantidad absorbida. Se necesita, por ejemplo, más chocolate que cianuro para empezar a tener un problema. Sin embargo, los dos son nefastos aunque no en las mismas proporciones.


El glifosato y sus amigos

Está a menudo hecho a base de petróleo oxidado y nunca se utiliza solo en agricultura. Se pone con elementos que permiten diluirlo, como cuando se disuelve un terrón de azúcar en un vaso de agua. El glifosato se pone igualmente con activadores para que sea plenamente operacional. Este reacciona sobre una molécula muy particular de los vegetales, bacterias y ciertos hongos. Una vez que esta activación se ha efectuado, el glifosato podrá penetrar en la planta para “destruirla” mejor.


Esquema de la composición de un herbicida


Los elementos que se añaden al glifosato para la elaboración del pesticida son llamados formuladores. Son estos los que, una vez pulverizados sobre la planta, van a entrar en las células y provocar su muerte, impidiendo la respiración celular que es un mecanismo que permite producir energía. Su papel está bien documentado, al contrario del del glifosato del que conocemos mal su mecanismo de acción.

Aún hoy, uno de los grandes problemas de los estudios disponibles, a parte de su número limitado y de las múltiples incoherencias e imprecisiones, es sobre todo que la toxicidad de los herbicidas ha sido evaluada teniendo en cuenta sólo el glifosato y no en conjunto con los elementos a los que ha sido mezclado.



Los problemas engendrados por los herbicidas

Siendo utilizados en su gran mayoría en el dominio de la agricultura, los abonos se realizan de forma masiva. Es necesario pues que los cultivos que los reciban resistan a ellos. Por consiguiente el glifosato y los formuladores son aplicados en mayoría sobre cultivos genéticamente modificados (OGM).

Otro problema provocado por los organismos ecológicos y estudios muestra que esas importantes dispersiones de herbicidas favorecen la resistencia de ciertas plantas “nefastas” para los cultivos. Imaginad que en vuestro campo o jardín un tipo de planta os disgusta. Vais a intentar eliminarla con un herbicida. Tras haber pulverizado queda un pequeño brote. Al principio, seguramente no prestéis atención pero se trata del brote resistente. Cuando este se reproduzca, vuestro herbicida no será suficiente, entonces habrá que aumentar su concentración (para que éste sea más eficaz). Este mecanismo puede repetirse hasta el infinito. Pulverizar herbicidas induce pues a la emergencia de plantas muy resistentes, lo que puede provocar fuertes impactos ecológicos y medioambientales.

Esquema del proceso de resistencia de las plantas a los herbicidas



En 2017, los pesticidas se encontraban en el 80% de la masa de agua subterránea, de la que un cuarto superaba el umbral reglamentario de 0.5µg/L. Diversos elementos están actualmente contaminados además de los jardines y de las parcelas agrícolas. Hay residuos en el polvo de las casas, en las carreteras, los ferrocarriles, en los aeropuertos y en los alimentos.



Focus sobre el glifosato

Este año, el INSERM, un organismo de búsqueda francés, ha publicado una importante valoración colectiva sobre el tema de los pesticidas y sus efectos sobre la salud. Para realizar esta parte, se han recopilado y estudiado 5 300 documentos. En este, ha sido estudiado el vínculo entre el glifosato y los trastornos ansio-depresivos, la enfermedad de Parkinson, las enfermedades renales crónicas etiológicas, la duración del embarazo, el tamaño de un recién nacido, las malformaciones congénitas y los trastornos neuro-comportamentales. Sin embargo, como lo señalan numerosos estudios, la naturaleza de los datos, las imprecisiones, las bajas poblaciones de personas estudiadas (a veces menos de una centena) o las incoherencias de las conclusiones, no permiten establecer un vínculo seguro. En esta parte, se dan pistas y recomendaciones para obtener mejores conclusiones. Ciertas enfermedades son, no obstante, clasificadas como potencialmente vinculadas a los pesticidas o significativamente sospechosas como el linfoma no hodgkiniano que está ligado a una alteración genética.

Portada del parte del INSERM sobre “Los pesticidas y efectos sobre la salud”


¿Cómo funciona el glifosato?

Esta molécula se utiliza para bloquear la producción de aminoácidos en las plantas. Los aminoácidos son los constituyentes de nuestras proteínas. En función de su ensamblaje y de la forma que este collar de perlas va a tener, tendremos una proteína con una función muy específica. Como dijimos anteriormente, el glifosato actúa sobre las plantas, las bacterias y ciertos hongos ya que solo éstos poseen el gen sobre el cual el glifosato va a poder actuar.



Esquema de acción del glifosato en una bacteria


Ahora bien, se ha demostrado que existe un vínculo entre la perturbación endocrina y la toxicidad mitocondrial. La perturbación endocrina se “resume” como una alteración de las hormonas y de sus sistemas. Aquí se trata sobre todo de la perturbación de las vías de señalización ligadas a la hormona femenina, el estrógeno. En cuanto a la toxicidad mitocondrial, es la cadena que permite la producción de energía de la célula que es impactada.

Un estudio que pediría confirmación incumbiría al desajuste de la concentración de las moléculas que permiten que nuestras neuronas se comuniquen y transmitan datos (los neurotransmisores). Esto podría por tanto tener un impacto sobre los trastornos de comportamiento.

Una alteración de nuestra microbiota, donde encontramos las bacterias intestinales, ha sido, en cambio, demostrada. El glifosato que impacta ciertas bacterias que se encuentran en nuestro cuerpo y trabajan con nosotros pueden así sufrir las repercusiones.



Una movilización y toma de conciencia en crecimiento

Estos últimos años, la voluntad de entender mejor los efectos de los pesticidas sobre el medioambiente y el hombre ha tomado cada vez más lugar.

La movilización alrededor de la salud en el trabajo con los trabajadores agrícolas, los locales de las zonas de cultivo, los militantes medioambientales y las profesiones de derecho asociado es cada vez más importante. El ascenso social, económico y político de las zonas rurales y agrícolas permite una toma de palabra fuera de las publicaciones científicas.

Con el tiempo, sería capital darles cada vez más lugar en los medios de comunicación e igualmente completar numerosos estudios como los aspectos socio-económicos de los pesticidas hasta ahora muy poco abordados.

Los estudios epidemiológicos que conciernen el estudio de las poblaciones y la puesta en marcha de estadísticas han servido hasta ahora como importantes señales de alarma sobre la situación pero aún se les tiene en cuenta demasiado poco. Por lo tanto es un asunto digno de seguimiento… de cerca.





Fuentes:

1. Agostini, L. P. et al. Effects of glyphosate exposure on human health: Insights from epidemiological and in vitro studies. Science of The Total Environment 705, 135808 (2020).

2. Connolly, A. et al. Exposure assessment using human biomonitoring for glyphosate and fluroxypyr users in amenity horticulture. International Journal of Hygiene and Environmental Health 220, 1064–1073 (2017).

3. Zhang, L., Rana, I., Shaffer, R. M., Taioli, E. & Sheppard, L. Exposure to Glyphosate-Based Herbicides and Risk for Non-Hodgkin Lymphoma: A Meta-Analysis and Supporting Evidence. Mutat Res 781, 186–206 (2019).

4. Gasnier, C. et al. Glyphosate-based herbicides are toxic and endocrine disruptors in human cell lines. Toxicology 262, 184–191 (2009).

5. Pesticides et santé – Nouvelles données (2021). Inserm - La science pour la santé https://www.inserm.fr/information-en-sante/expertises-collectives/pesticides-et-sante-nouvelles-donnees-2021.

6. Gillezeau, C. et al. The evidence of human exposure to glyphosate: a review. Environ Health 18, 2 (2019).

7. Gillezeau, C. et al. The evidence of human exposure to glyphosate: a review. Environ Health 18, 2 (2019).

8. Caiati, C., Pollice, P., Favale, S. & Lepera, M. E. The Herbicide Glyphosate and Its Apparently Controversial Effect on Human Health: An Updated Clinical Perspective. Endocr Metab Immune Disord Drug Targets 20, 489–505 (2020).

9. Defarge, N., Spiroux de Vendômois, J. & Séralini, G. E. Toxicity of formulants and heavy metals in glyphosate-based herbicides and other pesticides. Toxicology Reports 5, 156–163 (2018).




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