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La clave para desbaratar los neuromitos

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Publicado el 2/5/2021

Como vimosen el artículo anterior, los neuromitos derivan de cierto número de factores, entre los cuales los sesgos cognitivos. Para Pasquinelli, es necesario luchar contra los neuromitos y sus explotaciones comerciales dudosas. Las prácticas fundadas sobre los neuromitos pueden ser perjudiciales, y esto, de manera indirecta. Incluso si beber agua, entrenar el cerebro, hacer sudokus y escuchar a Mozart desde el nacimiento no son inaceptables en sí, estas prácticas no demuestran científicamente la mejora de las capacidades de aprendizaje. Cada vez que estos métodos son adoptados, las restricciones de tiempo y de presupuesto corren el riesgo de dificultar otros métodos comprobados como siendo útiles. El caso es análogo a la homeopatía (véase el artículo sobre «la homeopatía»), causando un perjuicio secundario al desanimar a los pacientes a seguir tratamientos verdaderamente eficaces.


Cómo actuar para evitar los neuromitos y tener acceso a unos métodos útiles


Es necesario disipar los neuromitos ya que estos provocan los malentendidos de algunos procesos. Reducir su impacto, permitiría explotar plenamente los conocimientos científicos sobre la mente y el cerebro. Aunque se trate de fenómenos naturales, del mismo modo que los prejuicios, los neuromitos siempre traducen una visión errónea de un dato, lo que puede provocar el establecimiento de métodos inadaptados en las aulas de clase. Incluso si los neuromitos no llevan a elecciones mortales, su crecimiento amenaza a los programas de elaboración de planteamientos fundados sobre pruebas. La OCDE (Organización de Cooperación y de Desarrollo Económico) llama la atención al problema de los neuromitos, defendiendo a la vez que las técnicas y los métodos de enseñanza y de aprendizaje sean convalidados científicamente. ¿Qué acciones pueden entonces ser llevadas frente a esta demanda?



Neuromitos,www.educaccionperu.org




La utilidad de las formaciones.

Para Papadatou-Pastou y sus compañeros, los profesores reconocen la importancia de los conocimientos sobre el cerebro para orientar su enseñanza hacia las mejores prácticas y para evitar los neuromitos. Sería interesante mejorar los conocimientos en neurociencias de los futuros profesores al integrar clases en su formación inicial. De hecho, numerosos autores y organizaciones sugirieron integrar las neurociencias en la formación inicial de los profesores (Papadatou-Patsou y al., 2017; Goswami, 2006; HowardJones, 2014; Rato y al., 2013; Tardif y al., 2015). La educación debe evolucionar con su tiempo y así integrar nuevos conocimientos y competencias actuales. La psicología (cognitiva, de desarrollo y social) ya ocupa un lugar importante en la formación de los profesores. Las neurociencias cognitivas, del desarrollo y sociales pueden ampliar los horizontes de aprendizaje de esas disciplinas y completarlas al añadir un nivel de explicación suplementario, neurobiológico, al profundizar en la comprensión de los profesores en lo que concierne a los procesos relacionados con el aprendizaje. Las neurociencias deberían aspirar a ayudar a los futuros profesores a adquirir una mejor comprensión de los temas relacionados con la educación y a no ser utilizadas como una herramienta normativa.


La colaboración ciencia/educación.

Además de impulsar los conocimientos en neurociencias de los profesores, la mejora de la comunicación entre científicos y practicantes podría permitir evitar que se reproduzcan ideas falsas. Para Dekker y al. (2012), un marco posible para hacerlo consiste en dejar a los profesores elegir los temas de los talleres de neurociencia y consagrar un tiempo considerable al diálogo entre neurocientíficos y profesores, para reflexionar sobre la traducción de esos conocimientos en práctica que podrían incluirse en clase.


El pensamiento crítico.

La formación inicial y continua de los profesores debería entonces incluir las competencias necesarias para evaluar la investigación científica y estar sensibilizados con el pensamiento crítico. Esto permitiría que los profesores desarrollen una actitud crítica con respeto a los datos que reciben y que examinenunas pruebas científicas antes de incluir las conclusiones neurocientíficas en su práctica de enseñanza.


Comprender el funcionamiento de la investigación.

Desarrollando el pensamiento crítico de los profesores, la mejora de la comprensión de la manera con la cual se lleva a cabo y se presenta la investigación en neurociencias podría ayudar a la disolución de neuromitos. Para Wechsler y sus compañeros, las neurociencias, siendo un área en constante evolución, los profesores deberían estar en condiciones de seguir los nuevos descubrimientos al leer y al evaluar de manera eficaz los datos con los que están abocados a toparse en función de las fuentes utilizadas, gracias al pensamiento crítico pero también gracias a una mejor comprensión del funcionamiento de la investigación.


Hacer la información científica asequible.

Para Schwartz, la solución para corregir las falsas creencias e incrementar el conocimiento del público sin propagar datos erróneos consiste ante todo en hacer la información asequible y comprensible para la mayoría. ¡Y es muy oportuno, porque es la misión que se dio Cortex!


Fuentes :


1. Dekker, S., Lee N.C., Howard-Jones P., & Jolles, J. (2012). Neuromyths in Education: Prevalence and Predictors of Misconceptions among Teachers. Frontiers in Psychology, 3: 429.


2. Goswami, U. (2006). Neuroscience and education: from research to practice? Nature Reviews. Neuroscience. 7, 406–413.


3. Howard-Jones, P. A., Franey, L., Mashmoushi, R., & Liao, Y.-C. (2009). The neuroscience literacy of trainee teachers. Paper presented at British Educational Research Association Annual Conference, Manchester.


4. Howard-Jones, P. (2014). Neuroscience and education: myths and messages. Nature Reviews. Neuroscience, (October).


5. Lilienffeld, S., Ritschel, L., Lynn, S., Cautin, R., Latzman, R. (2014). Why ineffective psychotherapies appear to work : a taxonomy of causes spurious therapeutic effectiveness. Perspectives on Psychological Science, 9, (4), 355-387.


6. Organisation for Economic Co-operation and Development. (2002). Understanding the Brain: Towards a New Learning Science. Paris : OECD.


7. Organisation for Economic Co-operation and Development. (2007). Understanding the Brain: The Birth of a Learning Science, Paris : OECD.


8. Pasquinelli, E. (2012). Neuromyths: why do they exist and persist? Mind, Brain, and Education, 6, 89–96.


9. Rato, J. R., A. M.Abreu, & A.Castro-Caldas. (2013). Neuromyths in education: what is fact and what is fiction for Portuguese teachers ?. Educational Research. 55, 441–453.


10. Schwarz, N., Newman, E., & Leach, W. (2017). Making the truth stick & the myths fade: Lessons from cognitive psychology. Behavioral Science & Policy, 2, 85-95.


11. Tardif, E., Doudin, P., & Meylan, N. (2015). Illusions et biais. In E. Tardif & P.-A. Doudin, Neurosciences et cognition : perspectives pour les sciences de l’éducation (pp. 66-68). Louvain-La-Neuve : De Boeck supérieur


12. Wechsler, S. M., Saiz, C., Rivas, S. F., Vendramini, C. M. M., Almeida, L. S., Mundin, M. C., & Franco, A. (2018). Creative and critical thinking: Independent or overlapping components. Thinking Skills and Creativity, 27(1), 114-122.

13.https://www.educaccionperu.org/los-neuromitos-llevan-educar-sin-base-cientifica/


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