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Estas marcas que llevamos de por vida

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Publicado el 1/6/2021

La piel es un órgano que nos protege del mundo exterior. En 1cm3, hay 3 vasos sanguíneos, 12 nervios, 100 glándulas que nos permiten sudar y emitir feromonas, 10 pelos con 15 glándulas asociadas a ellos y 3 millones de células.

Esquema de los estratos de la piel


En el transcurso de su vida, nuestra piel sufre diferentes tipos de agresiones. Heridas, agresiones bacterianas, reacciones debidas a los medicamentos, a las enfermedades tales como el psoriasis e incluso un impacto neuropsicológico...

En el caso de una herida, unos organismos extranjeros y peligrosos para nuestra salud pueden introducirse (bacterias, virus). La piel de un individuo con buena salud se cura sola. Sin embargo, si la herida es grande y profunda en un mamífero adulto, como nosotros por ejemplo, puede provocar una cicatriz.

La investigación sobre las tecnologías que permiten una mejor cicatrización, e incluso una cicatrización sin marca, es muy activa. Este área no tiene tan solo fines estéticos, aunque esta tenga un impacto sobre el estado psíquico a largo plazo. En efecto, una cicatriz visible, particularmente en la cara, puede acabar en una estigmatización social, una bajada de la autoestima, una perturbación de las actividades del cotidiano, pero también una ansiedad y/o una depresión. La cicatriz puede también ser dolorosa físicamente. La piel es entonces sobreelevada y tensa en esta zona, con un color diferente.

¿Cómo se forma una cicatriz?

La cicatrización está bien descrita y conocida de un punto de vista de las moléculas y de las células. Se presenta en 3 etapas: la inflamación, la proliferación y la remodelación.

Esquema de las 3 grandes etapas de la cicatrización

En primer lugar, una herida bastante profunda va a cortar y a crear una brecha en nuestra piel. Para evitar que nos vaciemos inmediatamente de nuestra sangre, nuestros vasos van a contraerse para reducir su paso y su evacuación fuera de nuestro cuerpo. Es la vasoconstricción. Las plaquetas, que hasta aquí circulaban tranquilamente en medio de nuestros glóbulos rojos, va a ser llamadas con una proteína, la fibrina, para sellar la brecha. Las plaquetas tienen el papel del pegamento, y las fibrinas, de la fibra de vidrio para consolidar. Esta etapa corresponde a la inflamación.

Sin embargo, este tapón sigue siendo débil. Los vasos sanguíneos van entonces a « abrirse de nuevo» para permitir el flujo de refuerzos y así posibilitar la cicatrización. Es la vasodilatación. Entonces, la coagulación puede comenzar. Se trata de la etapa en la cual el tapón está bien hermético, los desangramientos se han parado y eso gracias a los diferentes tipos de células y molécula. Toca entonces la limpieza : los deshechos de células, que fueron destruidas o dañadas, van a ser comidas al igual que los virus y las bacterias que habian aprovechado la brecha para intentar introducirse.

Viene a continuación la fase de proliferación que tiene lugar de 2 a 10 días después del incidente. Una nueva piel empieza a construirse. Es importante distinguir un tipo de célula que tiene un papel clave durante esta etapa, los fibroblastos. Son los que van a producir una proteína llamada colágeno. Esta proteína se usa mucho, particularmente en los productos cosméticos o incluso en cirugía estética. Y con razón, tan solo en nuestro caso actual, ocupa un lugar preferente. El colágeno representa del 80 hasta el 90% de la composición de una cicatriz (su impacto en el cuerpo no se limita tan solo a esto). En esta etapa, la superficie de la piel es muy contraída. Con el tiempo, la cicatriz se vuelve menos espesa y firme, menos roja también, es la remodelación. Puede durar tanto unos cuantos meses como más de un año.


La cicatrización no siempre pasa según lo previsto

El control de su formación es extremadamente importante para unos pacientes afectado de hipertrofia, de queloides, para los ancianos o los diabéticos, para quienes el resultado puede ser fatal.



Fotografía de una cicatriz hipertrófica (A) y de una cicatriz con queloides (B) (Fuente:doi:10.1089/wound.2016.0696)


Las cicatrices hipertróficas son cicatrices quedándose en la zona de la herida. Pueden disminuir con el tiempo. Sin embargo, son grandes y dolorosas y contienen colágeno organizado. Los queloides, en cuanto a ellos, son cicatrices excesivas que se propagan fuera de la zona de la herida. Son grandes, dolorosas y sobresalientes con un colágeno que, él, está desorganizado. En lo que concierne a los ancianos, se encuentra una bajada de eficacia de los actores de la cicatrización, lo que puede provocar infecciones o enfermedades.


Surgimiento de nuevas tecnologías

Con el fin de paliar a estos problemas, diferentes soluciones se establecieron. Primero unos elementos de prevención con el alivio de la tensión en la piel, la hidratación de las cicatrices, el vendaje y la ropa de compresión.

En lo que se refiere a las tecnologías por venir, se observó en el feto (hasta 24 semanas) y en algunos animales (pez, rana, salamandra,...) que una curación sin cicatriz era posible. Esto se debe a la diferencia de cantidad de actores de la cicatrización.

Unos trabajos están en curso con las células madre, pero también con la piel de pez. Esta puede ser, en el futuro, una buena alternativa al trasplante de piel. En efecto, un trasplante siempre tiene riesgo de ser rechazado incluso 25 años después. La piel de pez, en cuanto a ella, atenúa este riesgo. Hay poca probabilidad de contraer una infección o una enfermedad. También es más rentable y natural. Para ser trasplantada todas las células deben ser retiradas. Unas tiritas de piel de pez también son posibles. Para terminar, la llegada de la impresión 3D destacándose de más en más en biología, la impresión de órgano y de piel están en pleno auge.

Varias herramientas en desarrollo son prometedoras y permitirán tal vez algún día ya no tener cicatriz. No es tan solo un capricho estético, para algunos puede tratarse de un verdadero sufrimiento físico y/o mental.


Fuentes:

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