La gran remodelación del cerebro para leer en braille.

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    Tatiana Grouin

    Ingeniero Biólogo Molecular y Sistemático
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    Anaïs Dumontier

    Traductora y profesora de español, presentadora de podcasts
Publicado el 2022-01-10


Según las cifras del World Health Organization, 2,2 mil millones de personas sufren de deficiencias visuales a través del mundo y 36 millones fueron estimadas ciegas en 2017. Un sistema de lectura llamado braille fue inventado a fin de que puedan leer y así seguir instruyendo, divirtiendo y documentandose.




En el origen del braille, un jovencito.

El braille fue elaborado por el Francés Louis Braille con la edad de 16 años después de haber asistido a una presentación de Charles Barbier de La Serre en el Instituto real de los jóvenes ciegos de su sistema de sonografía. Este sistema de escritura está basado en la transcripción de los sonidos constituidos de 36 señas en puntos sobresalientes y de relieve en una tabla de 2 x 6 puntos.


Tabla del sistema sonografía de Barbier


Se trata del mismo principio que para la lectura de los mapas (para los más viejos de nosotros). Por ejemplo, para escribir el sonido “on”, se trata de la casilla(2 ; 3). Entonces hay que escribir dos puntos en primera fila vertical, y luego tres en la segunda fila vertical.



Braille, en cuanto a él, mejora el sistema al transcribir todo el alfabeto, pero también la puntuación y los matices del lenguaje.

Sistema del alfabeto braille

Grandes capacidades de adaptación allí arriba

Una persona es ciega o se vuelve ciega, se observa lo que llamamos la neuroplasticidad. Se trata de una reorganización de nuestro cerebro. Este va entonces a cambiar su organización al nivel de las moléculas que circulan, pero también de su arquitectura y de sus funciones. Este reajuste es natural y no solo tiene lugar cuando uno tiene un problema o cuando se hace daño. También opera durante nuestro desarrollo, la adquisición de nuevas competencias, estimulaciones sensoriales, y aún más importante, durante nuestros aprendizajes.



Un mensaje electrizante

Para comprender lo que ocurre en nuestro cerebro, antes de nada hay que saber cómo funciona un ojo que puede leer. Este capta señales luminosas que vienen del entorno. Entonces van a tocar el fondo del ojo que nos sirve de “pantalla”, es la retina.


Esquema del ojo


A partir de ahí, el nervio óptico toma el relevo y la señal ya no es bajo forma de partícula de luz( fotones), si no bajo forma de señales eléctricas. Esta carga deslumbrante llena de informaciones va a alcanzar a nuestro cerebro, que se divide en cuatro lóbulos (frontal, parietal, occipital y temporal).

Esquema de los diferentes lóbulos

En un primer momento, la señal alcanza el quiasma óptico, luego el tractus óptico y el tálamo. Para ser más preciso, la señal va en dos núcleos llamados geniculados laterales, ambos situados en un hemisferio cada uno (uno para el derecho, otro para el izquierdo).


Esquema del circuito ojo/cerebro


El tratamiento de la información se hace en el córtex visual primaria dónde se analizan las formas, los colores y las dimensiones. En el colículo superior, se analiza el movimiento. Y para terminar, en la zona pretectal, se ven tratadas las informaciones relacionadas al reloj circadiano (la noción día/noche). En una persona ciega, cuando lee la información, está va en la corteza visual.



Lo que pasa cuando leemos en braille

Las personas ciegas demuestran competencias superiores en los otros sentidos funcionales. Sin embargo, no solo no va a impedir a las personas ciegas a aprender el braille (con entrenamiento y buena motivación) sino también a ver su neuroplasticidad adaptarse a este nuevo método de lectura, y esto de manera reversible. No obstante, cuánto más nos hacemos mayores, más difícil se vuelve aprender y practicar el braille. El braille basándose en el tacto (mecanorreceptor), este último ve su sensibilidad disminuir con el tiempo.

En las personas ciegas, la corteza visual sufre un reajuste durante la lectura del Braille. El cerebro de estas personas consigue distinguir el “tacto del dedo” de la “ lectura del dedo”. No hay activación de la corteza visual cuando la persona va a tocar una materia o recoger una flor. Mientras que cuando lee, la corteza visual, también usada por los videntes para leer, se activa.

Durante la lectura cuando los dedos van a seguir el progreso de los puntos de relieve, desde un punto de vista biológico, no son los ojos los que van a captar la información entonces, sino lo que llamamos la vía somatosensorial (lo que permite captar la temperatura, la luz, los elementos químicos y también la interacción mecánica). Llega al nervio sensorial, a la médula espinal, al tálamo, y luego la información se ve redistribuida según su tipo.


Esquema del sistema somatosensorial vía la punta del dedo


La lectura por la punta de los dedos no es anodina: se trata de la zona más sensible de la mano. Contiene cuatro tipos de receptores de información: los de adaptación rápida dentro y fuera de la piel. Y los receptores de adaptación lenta, ellos también internos y externos. Los receptores rápidos son muy importantes para la lectura y la comprensión del Braille. Permiten el análisis cronológico de la información. Si el lector se encuentra en la imposibilidad de desplazar su índice de un lado al otro entre las letras, pero tan solo puede efectuar una presión vertical, será incapaz de leer.

La lectura para los ciegos solicita otros sentidos que la vista, pero, gracias a la neuroplasticidad, se ve redirigida hacia las “zonas de tratamiento original” que pudieron adaptarse y remodelarse.



La neuroplasticidad, una luz para la alfabetización

Entonces, en el caso de las personas ciegas, hay una readaptación y un cableado de los sentidos que permiten seguir percibiendo su entorno. Esta neuroplasticidad sigue siendo estudiada en particular para favorecer la cura y la recuperación. En el caso del braille, su estudio permitiría a largo plazo crear programas individualizados de alfabetización.





Fuentes:

1. Bola, Ł. et al. Braille in the Sighted: Teaching Tactile Reading to Sighted Adults. PLoS One 11, e0155394 (2016).

2. Lei, D., Stepien-Bernabe, N. N., Morash, V. S. & MacKeben, M. Effect of modulating braille dot height on reading regressions. PLOS ONE 14, e0214799 (2019).

3. Sadato, N. et al. Neural networks for Braille reading by the blind. Brain 121 ( Pt 7), 1213–1229 (1998).

4. Mašić, V., Šečić, A., Trošt Bobić, T. & Femec, L. Neuroplasticity and Braille reading. Acta Clin Croat 59, 147–153 (2020).

5. Gizewski, E. R., Timmann, D. & Forsting, M. Specific cerebellar activation during Braille reading in blind subjects. Hum Brain Mapp 22, 229–235 (2004).

6. Likova, L. T., Tyler, C. W., Cacciamani, L., Mineff, K. & Nicholas, S. The Cortical Network for Braille Writing in the Blind. IS&T Int Symp Electron Imaging 2016, 10.2352/ISSN.2470-1173.2016.16.HVEI–095 (2016).





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Tatiana Grouin

Bióloga y fundadora de Cortex, creé esta iniciativa con el origen del blog La Laborantine con el objetivo de hacer accesible el conocimiento científico a todos, desde los más novatos hasta los más expertos.

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Anaïs Dumontier

Profesora de español , viví en España unos años. También he sido traductora voluntaria desde 2018, especialmente para PerMondo, ICA y La Laborantine. Soy una apasionada de España y Latinoamérica, su idioma, su historia y su cultura

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